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Escultor: Antonio Zapatero
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GUERRERO BURGUNDIO
siglo IV d.C.
Metal blanco - 65 mm
Referencia: CM0209
Precio: 21 €
LA ÉPOCA
En la segunda mitad del siglo IV el Imperio Romano, que había hecho todo
lo posible por desaparecer, se vio obligado a llegar a nuevas estructuras
de convivencia con los guerreros bárbaros que hacía más de un siglo que
participan como tropas auxiliares en el ejército. Al mismo tiempo los
grandes terratenientes romanos se veían obligados a solicitar el apoyo de
estas tropas para la defensa de sus tierras tanto de los asaltos de los
enemigos de Roma, como de las internas revueltas de los bagaudas,
desafectos al gobierno imperial. A cambio se les entregaban tierras en
propiedad, con exención de impuestos, lo que daba a estos pueblos nómadas
una estabilidad que permitió su establecimiento permanente en una zona,
cuidando y protegiendo las tierras, no sólo en defensa del Imperio, sino
de sus propios intereses, una vez que sus líderes descubrieron que era más
fácil ganar dinero arrendando las tierras mediante impuestos, que
batallando y saqueando.
EL PUEBLO
A diferencia de otros pueblos bárbaros, como los godos o los francos, de
los burgundios no ha sobrevivido una gran saga escrita que detalle sus
orígenes e historia. Se cree que son originarios de la zona del Vístula, y
que por enfrentamientos con los gépidos se desplazaron al suroeste, donde
el emperador Probo les concedió un asentamiento en el año 277 en la zona
de los alemanni en la cuenca del Main. Desde esta zona los burgundios
hicieron constantes incursiones en la zona de las Galias, enfrentándose
duramente con los alemanni por la explotación de las salinas. Tras
establecerse en 413 por foedus imperial en la orilla izquierda del Rhin,
fundando un imperio con capital en Worms, los burgundios al mando del rey
Gundioco se sublevaron contra el general Aecio, siendo derrotados en el
año 437 por las tropas hunas al mando de éste. Aecio les obligó a
trasladarse a la cuenca del Ródano, en la zona de la Sabaudia (Saboya),
donde el rey Gundecaro acabaría por fundar el reino y posteriormente
ducado de Borgoña.
LA FIGURA
La figura representa las distintas influencias en la forma de equipamiento
en los guerreros bárbaros: celtas, germánicas y romanas. La cota de
escamas, el puñal y la spatha de doble filo denotan la importancia del
equipamiento romano frente al más ligero germánico, que se fue imponiendo
entre las tropas bárbaras a principios del siglo V, a medida que fueron
accediendo a la riqueza de los primeros. Las ropas, tanto la camisola,
como la capa, podían ir tejidas con franjas de colores, de acuerdo con la
influencia germánica.
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